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Crecimiento y Desarrollo de los Cerdos Modernos 1

Crecimiento y Desarrollo de los Cerdos Modernos

Cambios en el crecimiento de los cerdos modernos

A través de los años, la composición corporal y la productividad de los cerdos modernos han cambiado dramáticamente en un lapso de tiempo relativamente corto. Particularmente, ha cambiado el tamaño corporal maduro, lo que implica que los animales a mayor peso siguen siendo fisiológicamente inmaduros; esto implica que en la composición de su crecimiento hay menos grasas por unidad de tejido magro, lo que nos permite llevar a los cerdos de la engorda a pesos de sacrificio cada vez más elevados (al día de hoy 125 vs. 90 kg. de hace 20 años).

Estos cambios también se reflejan en la productividad del pie de cría. Actualmente la cerda logra tallas corporales más grandes, pero sin grandes incrementos en su apetito. Son más prolífica, producen más lechones y más leche. Pero además de los cambios fisiológicos, los sistemas de producción también han cambiado y empujan a tratar de lograr cuando menos 2.2 partos por hembra por año. Esto ha permitido aumentar de 1.8 en los ochentas a cerca de 2.3 el número de partos por ceda por año; de 16 a 24, la producción anual de lechones destetados; y de 88 a 160 kg. el peso de los lechones producidos por cerda por año.

La mayor producción de kilogramos de lechón se logra gracias a la producción de hasta 12 kg. de leche por día, generalmente a expensas de las reservas corporales de la cerda, que generalmente debe movilizar proteína, grasa y minerales para cubrir la demanda de leche, lo que hace que generalmente se encuentre en un balance negativo durante la lactancia (los requerimientos para la producción de leche, son mayores que lo que se obtiene por el consumo voluntario de nutrientes).

Esta presión de producción que tienen las cerdas, deja muy poco margen de maniobra a su metabolismo, cualquier falla por pequeña que sea (nutrición, manejo, sanitaria, inmunológica, etc.), puede hacer que los animales pierdan el balance (haciéndolo más negativo) y por ende se dañe la productividad en partos subsecuentes o en casos más extremos, provocando el desecho de la cerda (Prunier et al., 1994). Esto explica por qué la tasa anual de desecho de las cerdas del pie de cría, ha incrementado de un 30% que hace 20 años se consideraba normal, hasta niveles cercanos al 50%.

Queda claro que además de la relevancia de una buena alimentación y manejo de la cerda durante la lactancia, es notablemente importante considerar las estrategias de alimentación de la cerdas durante su crecimiento, ya que de éste dependerán el tipo y tamaño de reservas corporales que posteriormente deberán sustentar el equilibrio de las cerdeas durante la lactación, garantizar su solidez estructural (particularmente referida a la estructura ósea y muscular), puntos claves que influyen sobre la eficiencia en la retención de las reproductoras (duración de la vida reproductiva de las cerdas).

Un estudio Danés (Kirk et al., 2005) basado en hallazgos de necropsias, estudió las causas de desecho en cerdas de entre 1 y 3 partos, en 10 diferentes granjas. Encontrando que el 72% de los desechos se relacionan con problemas locomotores, más específicamente, 24% artritis y 16% por fracturas. Además como un diagnóstico secundario, se detectó la presencia de osteooartrosis en más del 80% de todas las cerdas. Consistentemente, la condición corporal fue pero en todas las cerdas con problemas locomotores, comparadas con las cerdas que se eliminaron por otras causas.

Solidez Estructural, Crecimiento y Desarrollo

Los aplomos, conformación, estructura y solides corporal, son indicadores de la duración que tendrá una cerda dentro del pie de cría. Las cerdas deben de ser capaces de tolerar la interacción con otras cerdas así como la monta del semental, llevar a buen término una gestación, durante la lactancia poder pararse y recostarse con la delicadeza necesaria para no dañar a los lechones.

Para poder conocer más acerca de cómo evaluar los aplomos y la constitución de los cerdos, se refiere al lector a excelentes documentos gráficos disponibles en internet (www.nationalhogfarmer.com) y en las memorias de este evento, que muestran cuáles son las características ideales de una cerda de reemplazo, en función de las características de estructura, aplomos  soportes de los miembros anteriores y posteriores.

Trabajando con prospectos de sementales, Hacker et al. (1994) demostraron la importancia que tiene la velocidad de crecimiento y la actividad física de los animales en crecimiento. Sementales alimentados a libertad (lo que implica una mayor velocidad de crecimiento) y alojados individualmente, tuvieron peores calificaciones de conformación, estructura y solidez corporal, en comparación con animales alimentados a restricción (85% del ad libitum) y en corrales de grupo.

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Solidez estructural y niveles de Ca y P en la dieta

En cerdos en crecimiento alimentados con  dietas de cereales y harina de soya, aproximadamente el 45% del P consumido es absorbido (principalmente en el intestino delgado) y el 65& restante se excreta en las heces. Del P absorbido, una tercera parte se elimina casi inmediatamente por la orina, por lo que sólo un 30% del P consumido es retenido en el cuerpo (Dourmad y Jondreville, 2007), pero pudiera ser mayor la contaminación al ambiente si se formula por arriba del requerimiento. En este sentido, es posible mejorar la deposición de cenizas en hueso, mediante el uso de dietas con un limitado aporte de Ca y P, pero acompañadas del uso de las enzimas fitasas, las cuales ayudan a evitar excesos de Ca y P, y promueven su eficiente utilización (Braña et al., 2006).

Debido a que el Ca es el nutriente más barato en las dietas de los cerdos, difícilmente se toman en consideración los efectos que sobre el crecimiento del hueso tiene una deficiencia. Trabajando con cerdos en crecimientos (38 días de edad), Eklou-Kalonji et al., (1999) encontró que al reducir los niveles de Ca de 0.9 a 0.4 o 0.1%, con niveles adecuados de P, los valores sanguíneos de las hormonas parathormona y calcitriol se elevaron conforme la deficiencia de Ca aumentó. El contenido total de cenizas en hueso, la resistencia a la fractura y la tasa de deposición mineral se redujeron conforme lo hizo el Ca en la dieta. Estos autores además, determinaron que las proporciones entre poblaciones celulares del hueso se modificaron, principalmente por un aumento en un número de osteoclastos y además, en los niveles más deficientes de Ca, por un aumento en el número de osteoblastos. Esto, argumentan los autores, pudo ser la consecuencia de los elevados niveles de PTH y Calcitriol.

Contrario al trabajo anterior, Crenshaw et al., 1981 alimentó cerdos machos castrados y enteros o hembras, con niveles adecuados o súper-adecuados de Ca y P, y midió las características de los huesos desde los 60 hasta los 240 días de edad. El comportamiento productivo no difirió por aumentar los niveles de Ca y P. Con la edad, el porcentaje de cenizas en hueso y por ende la calidad de las características mecánicas aumentaron linealmente con los niveles normales de Ca y P,, pero con los niveles súper-adecuados, lo hicieron de forma cuadrática, llegando a un máximo cerca de los 5 meses de tratamiento (contra los 7 meses del tratamiento adecuado). Esto pudiera indicar que el uso de niveles súper-adecuados pudiera hacer que el hueso fuera fisiológicamente más maduro a una edad más temprana (mayor resistencia a la fractura y mayor grosor cortical).

Cera y Mahan en 1988, probaron diferentes niveles de Ca y P, y su efecto durante el crecimiento y la finalización de cerdos, el comportamiento productivo durante la finalización se logró con los menores niveles de Ca:P (0.52:0.40). A pesar de que a los 56 kg. de peso vivo no encontraron diferencia en la solidez estructural, posteriormente al finalizar los animales, encontraron que la solidez estructural de los cerdos se reduce o empeora conforme la edad y el peso de los cerdos aumenta. Además al llegar a la finalización, los animales alimentados durante el crecimiento con niveles sub-adecuados de Ca:P, tendían a tener los peores resultados en solidez estructural. Esto implica que deficiencias de Ca:P en etapas tempranas del crecimiento, sólo se reflejan hasta el final de la engorda.

Sustentados en los resultados de Trabajos como el de Cera y Mahan, algunas personas comenzaron a formular alimentos de crecimiento con niveles excesivos de Ca y P. Sin embargo, esta práctica (aumentar los niveles de Ca y P en la dieta), no se recomienda por los mencionados efectos en detrimento de la eficiencia alimenticia, la mayor contaminación ambiental (Braña et al., 2006) y por un posible incremento en la progresión de las lesiones de osteocondrosis (Crenshaw, 2003).

Para proteger la absorción y metabolización de Ca y P debe cuidarse el aporte de vitaminas D por las dietas, ya que entre otras importantes funciones, esta vitamina D se deriva del ergosterol (origen vegetal e invertebrados; D2) o del colesterol (D3). Para producir la molécula activa, se requiere de luz ultravioleta. Para asegurar la presencia del precursor aun en ausencia de luz solar, comercialmente se suplementa toda la vitamina D en la forma D3 (colecalciferol). Para ser activada la molécula de D3, el hígado la hidroxila para producir 25-Hidroxi-Colecalciferol (25-OH-Colecalciferol, o Calcidiol), coloquialmente referido como 25-hidroxivitamina D3, o de forma más sencilla 25-OHD. Esta forma de la vitamina (25-OHD), no es activa y se almacena en el hígado, donde los excesos producen toxicidad y reducción en el consumo de alimento. Sin embargo, si la vitamina es absorbida como 25-OHD, ya no se requiere la hidroxilación hepática y por lo tanto no se retiene por el hígado. Los riñones, convierten el 25-OHD en 1,25-dihidroxivitamina D3 (calcitriol), la forma activa de la vitamina.

En los cerdos al igual que en otras especies de mamíferos, la homeostasis del P, está regulada principalmente, por su concentración en diferentes tejidos particularmente en hueso, riñón e intestino, por la concentración plasmática de las hormonas PTH (hormona producida por la paratiroides) y el calcitriol. En forma muy general se puede decir que cuando las concentraciones de P en sangre son elevadas, se incrementa la producción de PTH, lo que promueve la excreción del P en la orina. Sin embargo cuando los niveles de P comienzan a ser deficientes, el riñón  tenderá a hidroxilar al calcidiol (25(OH)D) para producir la molécula con actividad hormonal el calcitriol, quien reduce la producción de PTH.

Hueso y Cartílago

imagen nota RP 2 Crecimiento y Desarrollo de los Cerdos Modernos 1

El hueso es un tejido conectivo altamente especializado, que provee un sistema de soporte interno y facilita la locomoción de los animales. A través de los más de 500 millones años de evolución, el hueso de los animales vertebrados se ha convertido en un sistema tremendamente complejo que al mismo tiempo puede brindar una tremenda rigidez y fuerza al esqueleto, pero conservando siempre un muy importante grado de elasticidad.

Dependiendo de la especie y la edad, el hueso está constituido por agua (40-50%); cenizas (20-30%); proteína (25-25%); y grasa (1-12%). En general la cantidad de grasa y de agua tienden a ser muy variables, principalmente con la edad, por ejemplo en lechón al nacer no tiene grasa en los huesos pero el porcentaje de agua y proteína es muy elevado. Por esto, generalmente se describen los huesos en función de su peso seco desengrasado (se reducen las fuentes de variación), por lo que se considera a la fracción orgánica (proteína) y a la inorgánica (minerales). La fracción mineral de los huesos tienden a incrementarse con la edad y ocupa generalmente poco más del 50% del hueso, estando constituida por un 39% de calcio y 18% de fósforo, manteniendo una relación constante entre Ca:P de 2.2 a 1 (Crenshaw, 2002),

Lejos de ser un tejido inerte, por su elevada actividad metabólica el hueso está en constante cambio. Así, para cumplir con sus funciones estructurales y metabólicas, es un tejido muy plástico que permanentemente regula su masa y arquitectura. Esto le permite adaptarse al tamaño y actividad física de los sistemas a los que les dé soporte; y trabajar como un reservorio mineral, que normalmente almacena 99% del Calcio (Ca), 85% del Fósforo (P) y 66% del Magnesio (Mg) presentes en el cuerpo.

Estructuralmente, el hueso está principalmente formado por una matriz mineral (cristales de hidroxiapatita [Ca10(P04)6(OH)2]) dispersa en una red orgánica compuesta en un 90% por colágeno tipo 1 (otro 10% compuesto por proteoglicanos, condroitin sulfato, keratano, ácido hialurónico, osteonectina, sialoproteínas, osteocalcina, etc.). Además de células del sistema sanguíneo, el hueso está conformado por osteoblastos (formadores de hueso), osteocitos (es la célula más abundante y es la responsable de mantener la integridad del hueso), y osteoclastos (resorción ósea, originados de células sanguíneas). La parte externa y más densa de los huesos es la parte cortical, y la más central es la cavidad medular (que normalmente contiene a la médula roja en animales jóvenes y amarilla en viejos, suspendidas en hueso trabecular).

En los vertebrados, tanto durante la etapa de crecimiento como en la vida adulta, tanto el hueso trabecular como el cortical crecen, se modifica o recambia mediante dos mecanismos uno de modelado y otro de remodelado. El modelado consiste básicamente en la deposición de nuevo hueso sin que haya un proceso de resorción. Por el contrario, el remodelado, implica el reemplazar tejido. Para que ambos procesos ocurran, debe de haber una interacción entre señales mecánicas y metabólicas. Por ejemplo, la actividad física y fuerza de carga serían factores mecánicos y la velocidad de recambio óseo, que dependerá de las concentraciones de hormonas como parathormona (PTH) y estrógeno constituirían la señal metabólica.

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Cartílago y Osteocondrósis

El cartílago es un tejido conectivo especializado, no tiene vascularización, ni está calcificado, está formado por un sólo tipo de células llamadas condrocitos y tiene 3 funciones básicas: dar un soporte flexible (nariz y orejas), soportar presiones intensas con superficies de muy baja fricción (articulaciones) y ser un tejido de crecimiento extremadamente acelerado que da soporte al crecimiento de los huesos (por ejemplo en las epífisis de los huesos largos).

Una de las características más importantes del cartílago, es que a diferencia del hueso, no es capaz de ser auto-reparado. Esto es un factor clave para comprender la patologia de las lesiones articulares de los cerdos (por ejemplo osteocondrósis). La osteocondrósis es la causa más prevalente de daño estructural en los cerdos en crecimiento (Crenshaw, 2006), y se puede confundir con artritis infecciosa; pero aparentemente en las cerdas del pie de cría-animales adultos-, la artritis es la principal causa de mortalidad y desecho, y es más frecuente que la osteocondrósis (Sanz et al., 2007).

La osteocondrósis es un proceso no infeccioso, producido por una falla localizada durante la osificación endocondral -proceso por el que el hueso sustituye al cartílago-, posiblemente asociada a daño vascular, y que normalmente ocurre en la placa de crecimiento de la epífisis y/o en el cartílago articular, justo debajo del cartílago de la articulación. Esto provoca lesiones normalmente observadas en las epífasis, donde el cartílago se necrotiza y no permite la adecuada osificación (Crenshaw, 2006; Ytrehus et al., 2004). Además de la predisposición genética, las lesiones a los cartílagos, justo antes de que se forme el hueso, durante las etapas tempranas del desarrollo, pueden ser factores desencadenantes de osteocondrósis.

Nakano y Aherne (1988) movieron 80 cerdos de 30 kg. de peso vivo, la mitad, levantados por la oreja y cola, dejándolos caer de forma violenta en el piso. A los 90 kg. sus articulaciones fueron evaluadas y se encontró una mayor proporción de daño articular en los animales mal manejados, particularmente en la porción distal del húmero. Jorgensen y Jensen (2002) al comparar radiografías de más de 4.000 prospectos de semental de Yorkshire y Landrace, encontraron una mayor prevalencia de problemas estructurales en los de razas Yorkshire (1.4 vs. 0.4% prevalencia la osificación de la articulación del codo; y 3.8 vs. 1.4% de prevalencia para la osificación de los meniscos).

Con esto, debe de quedar claro que tanto la genética, como el manejo de los cerdos durante su crecimiento, son factores clave que pueden alterar el desarrollo de su sistema esquelético, lo cual puede tener consecuencias no tan inmediatas pero sí de mediano y largo plazo.

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En relación a la nutrición, queda claro que una dieta deficiente en Ca y P, no permitirá un adecuado crecimiento y mineralización ósea. Otro problema importante, se relaciona con los excesos, posiblemente el más común sea el del exceso de Ca, que por ser el ingrediente más barato de las raciones, generalmente se incurre en excesos, los cuales no sólo limitan la utilización del P de la dieta, sino que además reducen la digestibilidad de la dieta (por ejemplo, al promover la precipitación de sales de fitato). Pero, incluso guardando la correcta proporción entre Ca y P, es posible que cuando están en exceso contribuyan a la progresión de las lesiones de osteocondrósis (Crenshaw, 2003) y en algunos casos yo no tan comunes, la osteopetrosis por exceso de flúor en los fosfatos.

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Fuente: Razas Porcinas.

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