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Leptospirosis porcina

La leptospirosis es una enfermedad bacteriana contagiosa producida por varias especies (serovariedades) de leptospiras que afecta a todos los animales domésticos y al hombre. Puede estar presente en la orina de ciertos animales como roedores, perros, vacas, cerdos, caballos y animales silvestres. Algunos cerdos pueden tener el microbio sin manifestar síntomas o pueden mantenerse eliminando la bacteria por la orina después de curados por más de un año (portadores sanos).

La leptospirosis porcina es causada por una variedad de espiroquetas móviles, Gram negativas, aerobias que pertenecen al genero Leptospira spp, morfológicamente similares, pero antigénica y genéticamente distintas.

Hay dos especies principales:
* L. interrogans que agrupa a todos los serovares patógenos, alrededor de 212 subdivididos en 23 serogrupos. El cerdo puede infectarse con cualquiera de estos serotipos.
* L. biflexa agrupa a los serovares saprofíticos.

Los cerdos jóvenes afectados presentan fiebre, coloración amarillenta de las mucosas (íctero), algunos manifiestan trastornos nerviosos y muerte al poco tiempo.

En cerdas preñadas es frecuente abortos, nacimiento de camadas débiles que finalmente mueren o nacimiento de cerdos muertos. Las ratas silvestres y domesticas son los principales reservorios del germen en la naturaleza. En los cerdos las principales serovariedades que se han relacionado con la enfermedad tenemos a Leptospira pomona, Leptospira Canícula y Leptospira Interihemorragiae, entre otras.


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El microbio puede sobrevivir y hasta reproducirse por mucho tiempo en aguas estancadas contaminadas con orina de animales enfermos o portadores.
Actúan como diseminadores durante toda su vida las ratas que entran en contacto con el germen (reservorios permanentes). También se consideran de importancia los perros y los propios cerdos.
En la especie porcina adquiere importancia el contacto “hocicorabo” con orina fresca, el contacto de orina con la piel o mucosas intactas o lesionadas por heridas rasguños, etc.

Otro factor que influye en la infección por la vía digestiva es la tendencia de esta especie de lamer y hasta devorar los fetos y las placentas abortadas, del mismo modo una hembra afectada puede infectar al semental cuando este olfatea o lame a la hembra durante el cortejo.
La tendencia a “refrescarse” en las charcas, propia de la especie, favorece el contacto con aguas estancadas contaminadas. El contagio puede establecerse al consumir alimentos y agua de bebida contaminados con orina de animales enfermos, convalecientes, portadores o reservorios.

La espiroqueta puede infectar el útero, y la placenta hasta contagiar a los fetos en las cerdas preñadas (transmisión intraplacentaria). El semen de un verraco enfermo o portador a una marrana sana durante el enrase (transmisión venérea) constituye otra fuente de transmisión.
La infección es más frecuente en los meses de invierno porque se crean las condiciones de sobre vivencia para el germen al llenarse de agua las guaridas de las ratas, estas migran hacia las casas o los lugares más secos trayendo consigo el microbio y diseminándolo por los lugares donde merodean.

Síntomas clínicos

Durante el periodo de leptospiremia, que dura de 3 a 6 días y que comienza a los 2 días post infección, el microorganismo se distribuye por todo el organismo, llegando a los fetos por vía transplacentaria. Los anticuerpos comienzan a aparecer a los 7 –10 días terminando con la fase de bacteriemia. Las Leptospiras se localizan en los túbulos renales donde se multiplican y son eliminados por orina, dando lugar a la etapa de leptospiruria, la que puede persistir por 12-24 meses, luego de los cuales la infección es abortada.
La alta prevalencia de localización y persistencia de leptospiras en las vesículas seminales comparado con los riñones, enfatiza la importancia del tracto genital y soporta la sugerencia de que puede darse infección venérea.

Formas inaparentes o subclínicas.
Más común en cerdos adultos de vida libre, en estos casos los animales conviven con el germen en los riñones y otros órganos internos y aunque no se miran enfermos (asintomáticos), diseminan la enfermedad al eliminar grandes cantidades de microbios por la orina.

Forma aguda o subaguda.
Más frecuente en cerdos pequeños y jóvenes los cuales presentan elevada temperatura corporal, mucosas amarillentas (ictericia), manchas hemorrágicas en la piel, decaimiento, pérdida del apetito y diarreas con elevada mortalidad. Algunos cerdos pueden presentar trastornos nerviosos caracterizados por debilidad de las patas traseras, temblores, rigidez, espasmos o marchas en círculos.

Forma crónica.
Más frecuente en cerdos jóvenes o adultos que llevan tiempo enfermo y no curan completamente a pesar de ser sometidos a tratamiento comportándose como diseminadores.

La consecuencia más común de infección por leptospiras en cerdas reproductoras son los abortos al final de la preñez (últimos tres meses de gestación), nacimientos de camadas débiles que mueren al poco tiempo o el nacimiento de cerdos muertos (mortinatos).
Son comunes también las momificaciones y las maceraciones así como la interrupción de la producción de leche en cerdas paridas y los problemas en volver a caer gestaste a pesar de encelarse normalmente y ser montadas por los sementales (infertilidad).

Los abortos (con o sin fetos momificados) presentan caracteristicas autolíticas, ictericia, edema serohemorrágico en tejido celular subcutáneo y colectas hemorrágicas en cavidades.

Lesiones en necropsias

Los animales sacrificados en la forma inaparente o subclínica presentan lesiones en los riñones caracterizadas por puntos blanquecinos en la superficie (corteza renal) así como puntitos rojos en el mismo sitio (petequias).
En los cerdos jóvenes muertos por la enfermedad al abrir los cadáveres encontramos la grasa amarilla, también pueden verse puntitos rojos diminutos dispersos por las vísceras abdominales, el hígado se mira reblandecido y en los riñones se presentan manchas blanquecinas en la corteza.

En fetos recién abortados por la enfermedad se pueden observar puntos rojos en la piel (petequias) y al necropsia los órganos internos se muestran pálidos o amarillentos con manchas hemorrágicas en riñones, pulmón o en hígado, también se detecta manchas blancogrisáceas en el hígado de 1 a 4 mm de diámetro (focos de necrosis) en el 40 % de los fetos abortados por la enfermedad, la placenta y las membranas fetales pueden estar engrosadas y gelatinosas (edematosas).

Las lesiones microscópicas de leptospirosis crónica están limitadas a nivel renal y consisten en un puntillado blanquecino rodeado de un área congestiva, definido microscópicamente como una nefritis intersticial focal. Este es el hallazgo mas frecuente en animales adultos y puede ser considerado indicativo, a nivel de matadero, de la presencia de la enfermedad en una piara.

Lesiones macroscópicas de nefritis intersticial asociadas con infección leptospiral en un cerdo.

Diagnóstico

Cualquier caso de aborto en cerdas en los últimos tres meses de gestación o el nacimiento de lechones débiles que mueren a los pocos días del parto así como el nacimiento de cerditos muertos o momificados es
suficiente elemento para sospechar de leptospirosis.
La presencia de cerditos lactantes o destetados con fiebre, ictericia y mortalidad elevada con las lesiones descritas también hace sospechar de la enfermedad.
Puede confirmarse la enfermedad mediante exámenes histológicos en cortes de riñón e hígado teñidos con técnicas especiales.
La confirmación también se puede realizar mediante pruebas serológicas en animales enfermos, o en hembras que hayan abortado.

Se puede enviar al laboratorio fetos abortados, fragmento de órganos de fetos o fragmentos de órganos de animales sospechosos, muertos o sacrificados (riñones, hígado, orina, etc.) herméticamente cerrados
y en refrigeración y antes de la seis horas de extraídas para aislamiento bacteriológico.
Como consecuencia de los abortos la enfermedad puede confundirse con la brucelosis, la erisipela porcina, abortos relacionados con parvovirus, déficit vitamínico, mineral, nutricional o abortos de origen traumático.

Tratamientos

El germen es sensible a muchos tipos de antibióticos pero la efectividad del tratamiento radica en su aplicación a tiempo, antes de que las leptospiras causen daño severo en los riñones y en el hígado pues así se hace mucho más difícil destruir al germen y el animal más fácilmente se convierte en portador de la enfermedad.
Los antibióticos de mayor uso son las penicilinas, la estreptomicina o la combinación de ambas, la dihidroestreptomicina, las tetracilinas, etc. Ya sean inyectadas o por vía oral.

Para controlar la enfermedad en un grupo reducido de cerdos o en una porqueriza con mayor número de animales, una vez diagnosticada se recomienda tratar con estreptomicina 25mg/ kg de peso en dosis única o durante 3 a 5 días para tratar de eliminar los portadores. El tratamiento una semana antes del servicio y 2 antes del parto se ha mostrado como efectivo para reducir las pérdidas por fallos reproductivos. No bstante hay mucha controversia sobre si este tratamiento elimina la condición de portador. Otros autores indican Oxitetraciclina 800gm/tn de alimento por 8-12 días.

Hay laboratorios que presentan esta vacuna junto a la de Parvovirus porcino. Si bien estas vacunas no previenen la infección, se demostró que reducen la concentración de leptospiras en la orina. La vacunación induce inmunidad de relativa poca duración, reduciendo la prevalencia de la enfermedad en la piara, pero no elimina la infección
En base a lo expuesto, un esquema de vacunación apropiado seria:
– Reproductores machos cada 6 meses.
– Reproductores hembras antes del servicio.
– Cachorras de reposición 2 dosis con intervalo de 15-20 días a partir de los 170 días de vida.
En piaras con antecedentes de la enfermedad se recomienda vacunación hasta 4 veces en el año.
Cuando hay muchos animales comprometidos en el brote se recomienda el uso de vacunas junto a la terapia con antibióticos para evitar la aparición de nuevos casos.

En el control de la enfermedad también se recomienda reducir la población de ratas en la granja o alrededores de las casas colocando cebos envenenados, reducir la población de moscas, cucarachas y otros insectos
diseminadores, así como drenar o rellenar los sitos donde se empoza el agua. Estas medidas junto a la limpieza y desinfección de las instalaciones permiten reducir el contagio y la rápida recuperación los índices productivos en la granja.

¿Còmo afecta la leptosipirosis al hombre?

¿Cuáles son los síntomas?

La leptospirosis se manifiesta en principio como un cuadro gripal con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y malestar general. Luego se puede presentar una segunda fase de mayor gravedad.
Si se han realizado actividades o tareas de riesgo, ante la aparición de estos síntomas es necesario consultar a un médico en forma inmediata, dado que esta enfermedad puede resultar mortal.

¿Cómo es el tratamiento?

El tratamiento incluye el uso de antibióticos, y es más efectivo cuando es administrado a partir de la primera semana desde el inicio de los síntomas. Dependiendo de la gravedad, puede ser oral o intravenoso.
En algunos casos, el manejo de un paciente con leptospirosis grave requiere su ingreso en unidad de cuidados intensivos.

¿Cómo se puede prevenir?

• Evitando la inmersión en aguas estancadas potencialmente contaminadas, y procurando que los niños no jueguen en charcos o barro.
• Combatiendo los roedores –principales agentes de contagio- en domicilios y alrededores.
• Utilizando guantes y botas de goma para realizar tareas de desratización, desmalezado o limpieza de baldíos.
• Manteniendo los patios y terrenos libres de basura, escombros y todo lo que pueda ser refugio de roedores.

En áreas rurales:
• Ante la aparición de abortos en los animales de producción, es necesario consultar al veterinario.
• Es importante usar siempre calzado al caminar sobre tierra húmeda, y botas altas en zonas inundadas o al atravesar aguas estancadas.
• Usar y guantes cuando se realizan tareas de desmalezado y cosecha.
• En zonas endémicas, vacunar a los perros y las vacas.

Fuente:  Razas Porcinas.


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