Síntomas y Tratamiento de las Enfermedades en los Cerdos en General

Muchas de las enfermedades porcinas saltan fácilmente a la vista, pero es imprescindible que el criador conozca en sus primeras manifestaciones los rasgos determinantes de cada una de ellas, a fin de tomar las previsiones del caso evitando así el progreso del mal, que en muchos casos llega a ser contagioso, haciendo peligrar toda la explotación. En los Cerdos en General:

1) Bronquitis:

Es ésta una inflamación de los bronquios, causada por gérmenes, lombrices o polvos, también por excesiva humedad, camas mojadas y galpones y corrales sucios, que se presenta en cerdos con tos persistente, leve fiebre, inapetencia, mucus nasal y la respiración ruidosa.

Hay que administrar vermífugos, pero, por personas expertas, como también efectuar inhalaciones expectorantes: se deben suministrar nuevos e higiénicos reparos; a los lechones alimentarlos con leche.

2) Cólera o peste porcina:

Producido por un virus filtrable, esta enfermedad es muy contagiosa y se debe poner a los animales atacados en manos de veterinarios para que diagnostiquen con seguridad y puedan proceder a su curación.

El único método para tratar el cólera es la aplicación de suero especifico en los animales atacados, y como método preventivo la suero-vacunación de los cerdos.

Se conoce esta enfermedad porque los animales pierden el apetito, tienen fiebre y accesos de tos, la piel adquiere una pigmentación roja, los músculos se tornan rígidos, los ojos despiden una supuración purulenta y adquieren los animales una constipación seguida de diarrea.

Si no es atacada rápidamente, por lo general los cerdos mueren en pocos días.

3) Envenenamiento:

Cuando se tropieza con casos de envenenamientos, que pueden ser debidos a la ingestión de arsénico, plomo, sal común, lejía, alimentes en condiciones muy malas, etc.

Se reconocen porque los anímales presentan síntomas comunes de dolores de vientre violentos con una muerte rápida o enfermedad lenta con diarrea, para combatir las cuales se deben cambiar de inmediato la alimentación y administrar una purga de sales de magnesia en proporción de una cucharada por cada 45 kilos de peso vivo, suministrando el antídoto correspondiente cuando se descubriera qué clase de veneno es el ingerido por el cerdo.

4) Hemorroides:

Cuando aparece en el ano una membrana roja sangrante llamada mucosa rectal retrovertida, es signo de esta enfermedad, cuya causa es una constipación o inflamación del recto, que se remedia administrando alimentos laxantes y espolvoreando esa parte afectada con alumbre y calcio, cuando no haya que practicar una operación quirúrgica por estar muy avanzado el mal.

5) Indigestión:

La indisgestión proviene de inadecuada alimentación y sé manifiesta por pérdida del apetito, poca fiebre, constipación y hundimiento de los flancos. En estos casos, cambiar la alimentación, licuándola durante algunos días y suministrando a los animales una cucharada de sales laxantes por cada 50 kilos dé su peso, disuílta en la sopa.

6) Lombrices:

Las lombrices en los intestinos comúnmente la llamada Ascaris suis, se reconocen porque el animal pierde carne, se reseca la piel, sufre una debilidad general, tiene fiebre, no se desarrolla y presenta las orejas caídas.

Entonces hay que mantener el animal atacado de lombrices en ayunas durante medio día y después administrarle un antihelmíntico a base de aceite de quenopodium.

7) Parálisis:

Aunque las causas de la parálisis no son exactamente conocidas, esta pérdida del control sobre los músculos puede atribuirse a avitaminosis, o sea falta de ciertas vitaminas en la alimentación.

Los machos toman un andar tambaleante y la enfermedad es gradual, mientras que las hembras sienten el ataque de golpe y sus miembros posteriores quedan sin movimiento.

No hay tratamientos para estos casos, así que conviene faenar los animales rápidamente.

Suponiendo que las causas provienen de la alimentación, no hay que alimentar los animales en crecimiento totalmente con maíz.

8) Piojera:

Un parásito chupador de la sangre, común en el cerdo, es el Haematopinus suis, que le produce irritación en la piel, y sí son muchos, llenan de costras.

Para extirparlos se debe bañar a los cerdos con una solución de alquitrán de hulla al 2 por ciento.

9) Neumonía:

Esta enfermedad se manifiesta en los animales por díficultades en la respiración, accesos de tos, secreción nasal fiebre, debilidad general, y poco apetito. Sus causas más comunes son las de permanecer acostados en lugares fríos y húmedos, así como cambios de calor a frío; también por gérmenes infecciosos.

Es necesario cuidar que en sus galpones y corrales no haya humedad ni corrientes de aire, que tengan camas secas, y si están afectados; friccionar sus costillares con esencia de trementina.

10) Reumatismo:

También los corrales húmedos o dormir sobre pisos de cemento fríos producen en los cerdos afecciones musculares, reumáticas, que los incapacitan para andar; a veces tienen fiebre, presentan hinchadas las articulaciones y sufren dolores en los músculos.

Se los trata con una dosis diaria de 0-90 gramos de salicilato de sodio por cada 45 kilos de peso, pero hay que prestar atención a sus corrales; cubrir los pisos de cemento con maderas o paja seca, no aglomerar animales, dejándolos en lugares secos y con mucho espacio.

11) Sarna:

La sarna es causada por ácaros que viven sobre la piel y también formando galerías subcutáneas.

Produce en los cerdos picazón que los obliga a rascarse contra lugares duros, formándose costras de piel, principalmente en las axilas, en el lomo y detrás de las orejas.

Hay que dar a los animales baños antisárnicos con productos preparados de reconocida eficacia, restregando con un cepillo o arpillera las partes afectadas.

12) Tuberculosis:

Esta enfermedad producida por el Bacilo de Koch es de fácil contagio entre el ganado vacuno y el porcino o entre estos últimos; los síntomas son los de neumonía y pérdida gradual de carne; los órganos internos se lesionan.

Los tratamientos medicinales no son todavía completamente eficaces; hay que tuberculinizar los cerdos y proceder a su alimentación únicamente con subproductos de lechería pasteurizados y que provengan de tambos donde no existan vacas tuberculosas.

Fuente: Razas Porcinas.


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