¿Cómo influir en el indicador “días improductivos” de la cerda?

De entre los factores limitantes de la reproducción, hablaremos de los días improductivos o perdidos. El intervalo entre partos es el principal indicador numérico de la eficacia reproductiva, pues es la base del cálculo del número de camadas por cerda y año y, por ende, de productividad.

En el intervalo entre partos hay un componente fijo y otro variable. El fijo está compuesto por la duración de la gestación y la lactación, mientras que el variable es el conjunto de los días improductivos.

En el caso que nos ocupa como gestores de la producción, podemos incidir en la parte variable, que desgraciadamente es la menor en proporción. Si partimos de un intervalo entre partos promedio de 150 días (2,43 partos cerda/año), la parte variable sobre la que tenemos capacidad de maniobra es de 14 (150 menos lactación y gestación) o, lo que es lo mismo, el 9,3%.

Los días improductivos están compuestos por el intervalo destete cubrición, los días perdidos por las cerdas repetidoras, las abortadas y las muertas y el tiempo que transcurre entre el destete y la eliminación de la cerda que va a matadero. Todo ello se computa en forma de días y se divide entre el número de partos.

El principal punto crítico en el control de los días improductivos es la fertilidad a parto y, dentro de este indicador, en qué momento se producen las pérdidas. No es lo mismo que se produzca una repetición cíclica (21 días) que un aborto tardío (95 días) o una cerda vacía al parto.

La vida no es perfecta por lo que la posibilidad de días improductivos igual a cero no existe. Incluso con una fertilidad a parto del 100%, tendríamos el intervalo destete cubrición.

¿Dónde podemos fijar nuestro objetivo de días improductivos? ¿Qué cantidad se puede considerar elevada? Si hacemos un sencillo ejercicio matemático y con la inestimable ayuda de la hoja Excel, podemos elaborar una tabla en la que representemos los días improductivos en virtud de los factores modificadores. Los factores modificadores son la incidencia de cada uno de los factores antes mencionados y el porcentaje de reposición.

Es muy importante para el cálculo conocer la tasa de retención en los subgrupos: por ejemplo, el 40% de las cerdas que ciclan suelen ser desviejadas sin cubrición o hay explotaciones en las que las abortadas son eliminadas. De la misma manera, una “tormenta” de abortos elevará de forma considerable este indicador.

En condiciones generales, y siguiendo la tabla Excel antes mencionada con una distribución “normal” de los subgrupos, una explotación con un 70% de fertilidad tendría alrededor de 50 días improductivos, mientras que una con el 85% se iría a 33. Hay cierto consenso en marcar los 35 días como límite aceptable en los días improductivos.

No debemos olvidar los “días improductivos” de las cerdas de reposición antes de su cubrición (necesarios), que no son computados dentro del indicador general. Se tienen en cuenta de forma diferente: se incorporan como cerdas presentes hasta la cubrición, momento en que pasan a ser productivas. Este es un indicador más de tipo económico, pues afecta al consumo de alimento por lechón destetado sin tener incidencia directa en la productividad por cerda productiva. El objetivo sería no superar el 10% de cerdas de reposición con respecto a las productivas salvo en casos excepcionales (cierres sanitarios, cuarentenas específicas…).

El secreto, por tanto, está en incrementar la fertilidad a parto, prestar atención a las cerdas vacías (anoestro y ecógrafo) e implementar las medidas necesarias para incorporarlas a las bandas lo antes posible, realizando un uso eficiente de las cerdas de reposición.

Fuente: Albéitar & Razas Porcinas.


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