Enfermedades más comunes del sistema digestivo del cerdo (7ma. parte) -Rotavirus

Se realizó una revisión bibliográfica sobre las principales enfermedades que afectan el tracto digestivo del cerdo así como de los factores que puedan influir directa o indirectamente en el.

Enfermedades virales

Rotavirus

Etiología:

Los rotavirus poseen un RNA de doble cadena con un arreglo de 11 segmentos y partículas estructuralmente indistinguibles de los aislados de becerro y los de humano, que han mostrado causan enfermedad en los cerdos gnotobióticos. Las partículas miden 69 nm con la cápside externa (capa externa lisa de doble cubierta) y 58 nm sin ella. Se les puede cultivar en células renales de becerro, aunque requieren exposición a la tripsina y agitación para subcultivos continuos.

Los efectos citopáticos y la formación de la placa se pueden producir en la línea celular de mono MA 104 con pancreática y dextrán. Los rotavirus se dividen en grupos con base en su antigenicidad y bandas en la electroforesis en gel de poliacrilamida del DNA. Los grupos A, B, C y E se han registrado en cerdos.

Al grupo A se le ha subdividido en serotipos de los cuales se reconocen de manera rutinaria 5. El grupo C, ya fue citado con anterioridad como un pararotavi-rus. El etanol al 70%, yodo al 0.01% e hipoclorito al 1% inactivan rápidamente al virus, aunque éste permanece infectivo por tres días en formalina al 1%. Es resistente al ácido y álcalis (estable a pH entre 3 y 9) y es relativamente resistente al calor (63°C por 30 minutos) lo pueden destruir (Taylor, 1992).

En condiciones normales esta es la causa más importante de atrofia de vellosidades y solo en los últimos 10-15 años hemos ampliado nuestros conocimientos al respecto, distinguiendo 7 tipos de rotavirus (A-G).

Los rotavirus A, B, C y E se encuentran en cerdos. El virus es ubicuo, extremadamente estable y resistente haciendo imposible de mantener las granjas libres de la infección. El Rotavirus A predomina en lechones lactantes y se a detectado en diarreas de lechones post-destete (Thomson, 2006).

Epizootiología:

La infección persiste en los hatos, y el virus se puede difundir intermitentemente por las heces hasta por más de dos meses. Se encuentra en las heces de la cerda durante el periodo de parto y éste puede ser la principal fuente de infección para los recién nacidos.
Los rotavirus sobreviven por semanas o meses en las heces a 5°C y pueden permanecer infectantes al ponerlos en agua. Se puede presentar persistencia en el medio ambiente y distribución lateral entre los grupos La infección se puede transferir de grupo a grupo por el hombre, implementos o roedores. Los rotavirus de otras especies como los becerros pueden causar la enfermedad en cerdos (Taylor, 1992).

Diagnóstico:

Signos Clínicos:

El periodo de incubación es de 18 a 24 horas, luego del cual los animales afectados muestran depresión, anorexia y escasa movilidad. En algunos casos también se observan vómitos. Algunas horas más tarde se manifiesta una profusa diarrea, la que en cerdos alimentados con leche es amarilla con flocules que flotan en un liquido de aspecto similar al suero, mientras que en otros animales puede presentar color amarillo o gris oscuro.

Diarrea acuosa por rotavirus

Como consecuencia de la infección se produce una rápida pérdida de estado. Luego de 24 a 72 horas de anorexia, los animales vuelven a sentir apetito. Si bien los signos clínicos desaparecen entre 4 y 6 días después de la infección, las heces líquidas y amarillentas pueden persistir durante 7 a 14 días.
En los brotes que ocurren en las granjas, la mortalidad de cerdos jóvenes afectados puede llegar al 33%, pero en animales experimentales la mortalidad puede llegar hasta el 100%.

También los cerdos destetados se pueden ver afectados, pero no hay diarrea o ésta es muy leve (duración promedio de tres días) cuando se demuestra la presencia de rotavirus en las heces. La diarrea por rotavirus puede recurrir, dado que la recuperación de un tipo, no previene la infección por otros (Taylor, 1992).

Los lechones afectados muestran diarrea gris sobre los 5-14 días de edad. La deshidratación y el retraso en el crecimiento resultan en un bajo peso al destete (Thomson, 2006).

Hallazgos Patológicos:

Los cerdos muertos pueden aparecer deshidratados, el estómago está saturado de leche, y el intestino delgado está distendido conteniendo un líquido de consistencia cremosa. Además, se observa descamación de las células epiteliales del recubrimiento velloso, en los tres cuartos dístales del intestino delgado, lo que resulta en un reducción en la altura de las vellosidades y un aplastamiento de las células epiteliales remanentes con pérdida del borde en cepillo y la presencia de células cuboides.

También se manifiesta un incremento en la profundidad de las criptas y fusión de las vellosidades. También la infección se puede presentar con otros agentes, tales como, E. coli, clostridios y GET, complicando el cuadro descrito. De igual manera persisten por algunos días o semanas en las heces (Taylor, 1992).

El intestino está pálido, las paredes finas y con contenido de material acuoso. La atrofia de vellosidades no se puede apreciar claramente aunque es visible a nivel microscópico (Thomson, 2006).

Diagnóstico de Laboratorio:

La presencia del rotavirus se puede confirmar por examen de las heces al microscopio electrónico o del contenido del colon por las partículas características, o por electroforesis en gel de poliacrilamida para detectar al RNA de doble cadena característico.

Estos dos métodos detectan a todos los grupos de rotavirus. Se han descrito las pruebas ELISA para la detección del antígeno fecal y pruebas comerciales de aglutinación pasiva en látex invertida (RPLA) encaminadas para su uso en humanos, y que se pueden utilizar en filtrados de heces en las granjas.

Todas las pruebas serológicas pueden dar falsos negativos si sólo se preparan contra serotipos individuales del Grupo A. Se puede utilizar inmunofluorescencia para detectar el antígeno en secciones congeladas de material intestinal (Taylor, 1992).
Están disponibles varias técnicas para detectar rotavirus en las heces. Es muy fácil detectar el antígeno con ayuda de un kit ELISA. Otra opción es la immunoperoxidasa. El uso de PCR presenta la ventaja de cuantificar el número de partículas virales en una muestra (Guennec, 2005).

Medidas de Tratamiento y Control:

La recuperación de los lechones afectados puede acelerarse suspendiendo el suministro de leche. Es necesario controlar las complicaciones provocadas por bacterias y protozoarios. También puede ser útil la reposición de líquidos utilizando soluciones de electrólitos con glucosa: glicina (fórmula Beecham para diarrea). Los animales enfermos deben tener agua disponible en todo momento.
La depresión en el crecimiento de los cerdos destetados se reduce si se administran raciones ricas en proteínas, aunque es mejor si se administra la proteína de la leche que la proteína vegetal. Una forma de prevención consiste en estimular la inmunidad materna alimentándolas con heces de lechones afectados siempre que se haga con más de 14 días de anticipación a la fecha de parición, o por vacunación.

En la actualidad no hay vacunas en el Reino Unido. Las vacunas vivas se administran vía intramuscular o bucal, y pueden ser con base en serotipos Al y A2, rotavirus humanos o fabricados conteniendo proteína viral VP3 y 7 de los serotipos 4 y 5 para protección contra ambos serotipos. Puede lograrse una mejora significativa en el rendimiento por vacunación de la cerda, 4 y 2 semanas antes del parto, seguida por la vacunación bucal o IM de los lechones a las 2 ó 4 semanas. Es probable que no se pueda prevenir la excreción viral, presentándose diarrea temporal. La protección contra otros serotipos de rotavirus o grupos puede ser pobre.

Los lechones pueden ser protegidos por la administración de calostro de vaca conteniendo anticuerpos de rotavirus bovino. Las instalaciones deben ser desinfectadas con hipoclorito y desinfectantes adecuados como el “Vir-kon”, Antee, una mezcla de agentes surfactantes, ácidos orgánicos u oxidantes y amortiguadores. Los desinfectantes fenólicos son menos eficaces.
Para el control con la experiencia actual, en las granjas no se tienen medidas de higiene específicas que puedan controlar completamente la infección, aunque no significa que la incidencia de la enfermedad no pueda ser disminuida mejorando las condiciones de saneamiento general. Es deseable que los lechones ingieran calostro y leche con títulos altos de anticuerpos contra rotavirus, sin embargo, esta protección pasiva es efectiva sólo por períodos; con estos conocimientos existe un gran interés sobre el posible desarrollo de vacunas que estimulen la inmunidad local en los animales (Taylor, 1992).

La obtención de vacunas contra rotavirus de cerdo, ya ha sido enfocada por métodos convencionales, habiéndose probado la capacidad protectora de un virus atenuado de origen heterólogo (aislado de ternero) con resultados poco alentadores, la posibilidad queda abierta para ensayos de vacunas producidas a través de métodos no tradicionales (Taylor, 1992).

Desde hace algunos años se han sugerido casos de diarrea por rotavirus en lechones entre siete y diez días de edad, la mayoría de ellos de presentación benigna; brotes con elevada morbilidad y baja mortalidad, si la enfermedad no es manejada adecuadamente. Este padecimiento no es de fácil control y requiere estudios sobre los tipos antigénicos existentes y sobre el posible uso de vacunas autógenas (Taylor, 1992).

La prevención y el control de las infecciones por rotavirus dependen de la excelente higiene y desinfección de las salas de partos. Desinfectantes con peróxidos son efectivos. La protección calostral es muy importante y cuando los lechones muestran diarrea la provisión de soluciones de electrolitos fresca dos veces al día, mientras tengan diarrea.

Otra estrategia que se ha usado con frecuencia en algunas granjas es el mover las cerdas y lechones a otra zona de parideras limpia y desinfectada a los 4-5 días post-parto. Esto reduce el nivel de excreción vírica al ambiente y esto parece suficiente para prevenir la aparición de diarreas. Algunos granjeros han tratado de usar vacunas de rotavirus para terneros con cerdas esperando un efecto booster de anticuerpos maternales y tener una mejor protección de los lechones.
No obstante, no han tenido mejoras significativas en las camadas de madres vacunadas frente a las no vacunadas, por lo que las vacunas de terneros no parecen conferir una protección significativa en lechones (Thomson, 2006)

Continuamos en Enfermedades más comunes del sistema digestivo del cerdo (8va. parte)

Fuente: Razas Porcinas.


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