Infertilidad estacional en la cerda (Parte III)
Parte III – Manejo de la alimentación frente al SIE
El desarrollo fisiológico del complejo folículo-oocito es muy sensible a la situación metabólica: una reducción en el consumo de alimento antes de la ovulación afecta significativamente a la capacidad de desarrollo de los oocitos de las cerdas reproductoras.
Para luchar contra la disminución de la ingesta de pienso durante los meses de verano podemos llevar a cabo ajustes nutricionales en la ración, modificaciones en la presentación física del pienso y cambios en las técnicas de manejo de la propia alimentación.

Ajustes nutricionales de la ración.
En épocas de calor no conviene incrementar el aporte de proteína bruta de la ración, pensando que como las cerdas van a comer menos cantidad de pienso, este incremento cubrirá sus necesidades proteicas. Este aporte extra de proteína produce un aumento del calor metabólico, ya que las proteínas generan más calor metabólico que las grasas a lo largo de las rutas catabólicas. Podemos reducir el aporte de proteína en 1-2%.
Para que esta disminución no afecte a la producción láctea debemos aportar aminoácidos sintéticos. El aminoácido más limitante para la cerda reproductora es la lisina, de manera que para no variar el aporte proteico de la ración o modificarlo ligeramente a la baja, deberíamos aportar lisina sintética, basándonos en el concepto de proteína ideal.
Junto con la lisina, podemos aportar triptófano, metionina, cisteina y treonina, con ello la cerda va a perder mucho menos peso durante la lactación. La reducción del nivel proteico manteniendo los niveles ideales para los aminoácidos esenciales constituye una de las mejores soluciones para hacer frente al estrés térmico.
En otro orden de cosas, el aporte de grasas a la ración constituye un medio para compensar la disminución en la ingesta energética debido al menor consumo. Hemos de recordar que cuanto menor sea la energía consumida durante la lactación mayores serán las pérdidas de peso. Por tanto, en situaciones de estrés térmico, es conveniente aumentar el aporte de grasas vegetales y/o animales de buena calidad (el nivel máximo oscílara entre 4 y 6 %), las cuales durante el proceso metabólico generan menos calor que los hidratos de carbono. Por tanto, reducir el nivel de proteína bruta de la dieta, adicionando aminoácidos o complementando las raciones con grasa, permite atenuar los efectos perjudiciales del calor.
Otros ajustes nutricionales de la ración, consistirán en un menor aporte de fibra, ya que cuanto menor sea mayor será la digestibilidad del pienso y, por lo tanto, menor incremento calórico procedente del metabolismo (incluir altos niveles de fibra digestible). Así mismo, conviene incrementar los aportes de fósforo, bicarbonato y las vitaminas C, E y betaina.
Presentación del pienso
La peletización del pienso mejora la digestibilidad del mismo, disminuyendo la producción de calor metabólico, con respecto a la presentación en harina. Así mismo, este proceso tecnológico permite mayores concentraciones de grasas.
Por otra parte, la alimentación húmeda mejora la ingesta de pienso en épocas de calor, a la vez que disminuye el desperdicio de pienso, mejorando el índice de conversión. Así por ejemplo, las cerdas en lactación consumen un 15% más de pienso con alimentación húmeda.
Manejo de la alimentación
Una medida muy eficaz es el empleo de comederos automáticos para que la cerda pueda ingerir pienso en las horas del día que más le apetezca, de tal manera que pueda acudir al comedero en aquellas horas del día de menos calor como la noche o la madrugada. Si no disponemos de comederos automáticos repartiremos el pienso varias veces al día, incluso por la noche. El reparto de la ración cuatro veces al día puede hacer incrementar el consumo entre un 10 y un 15%.
Se recomienda una alimentación ad libitum al menos durante las tres semanas que preceden a la inseminación o monta, con el objeto de mejorar la capacidad de desarrollo del oocito y la supervivencia del embrión (tamaño de la camada).
Manejo del agua de bebida
Ante situaciones de estrés térmico, las cerdas reaccionan aumentando la frecuencia respiratoria. Esta hiperventilación de los alvéolos, necesaria para mantener la homeostasis evaporativa, conlleva un aumento de CO2 y alteraciones en el equilibrio ácido-básico -alcalosis respiratoria-. En estas condiciones es necesario un aumento del consumo de agua.
Se ha de administrar a las cerdas abundante agua fresca (< 20º C) que ayudará a disminuir la temperatura corporal en los momentos más calurosos del día, ya que actúa como receptor del calor.
Por otra parte, la adición de sales al agua de bebida, como cloruro potásico o bicarbonato sódico, es muy recomendable en situaciones de estrés térmico, ya que actúan como tampón del pH sanguíneo. A la vez, la adición de sales al agua de bebida altera el balance osmótico del animal, incrementando, en consecuencia, sus necesidades de agua.
Los efectos de disminuir la temperatura del agua y de añadir sales a la misma son aditivos, ya que si la temperatura del agua no es inferior a la de la cerda, la adición de sales minerales al agua no desempeña su función correctora del equilibrio acidobásico y no se observa un aumento del consumo de pienso.
Tanto para cerdas en gestación como en lactación el consumo de agua debe ser ad libitum, vigilando no solo su temperatura sino también su calidad bioquímica y microbiológica, así como el flujo de agua en los bebederos, sobre todo si éstos son de tetina.
Tratamientos hormonales
El uso racional de hormonas exógenas puede ayudar a reducir el SIE, disminuyendo el porcentaje de anoestros post-destete y sincronizando los celos. En este sentido los análogos de las gonadrotopinas suelen ser eficaces en la inducción del celo en cerdas en anoestro estacional.
Para inducir el celo es necesario que la cerda esté en anoestro. La inducción se realiza tras el destete y para ello se utiliza la acción combinada de 400 UI de PMSG (hormona de suero de yegua gestante) y 200 UI de HCG (hormona coriónica humana), apareciendo el celo a los 3-5 días del tratamiento. La PMSG estimula el desarrollo de los folículos de igual forma que lo hace la FSH, mientras que la HCG promueve la ovulación y la formación de cuerpos lúteos de forma similar a la LH.
La utilización de hormonas gonadrotopinas para la estimulación ovárica de ovarios inactivos, evita el riesgo de degeneración quística en cerdas en diestro, en las que la progesterona elevada puede bloquear el pico preovulatorio de LH e impedir la ovulación de los folículos en crecimiento. Este tratamiento está especialmente indicado en cerdas con anoestro superficial, y, que en ocasiones, son causa de baja al considerarlas infértiles. De esta manera se pueden introducir de nuevo en el círculo productivo.
El tratamiento se puede complementar con 10-15 mg de prostaglandinas F2a inmediatamente después del parto, con lo que se mejorará el peso de la camada al destete, ya que la PGF2a favorece la eliminación del cuerpo lúteo de gestación y, por tanto, el efecto negativo que tiene la progesterona sobre la producción láctea.
Así mismo, la PGF2a puede ser utilizada para tratar a las cerdas en anoestro debido a la presencia de quistes ováricos de tipo luteínico o luteinizados. El celo inducido hormonalmente suele ser más duradero por lo que se aconseja la primera inseminación a las 24 horas de haberlo detectado.
Fuente: Quiles, A.Departamento de Producción Animal.Facultad de Veterinaria. Universidad de Murcia. – Razas Porcinas.

