La selección del futuro reproductor para la inseminación artificial

La selección del futuro reproductor tanto racial como individual es de suma importancia y debe efectuarse a muy temprana edad, ajustándose a las necesidades de la explotación.

La selección temprana de los futuros reproductores, es una práctica de rutina que se realiza en los países desarrollados, reportando grandes beneficios a los productores, al poder rechazar con antelación aquellos animales con pocas posibilidades de incidir positivamente sobre la productividad.

En este sentido el desarrollo testicular es un indicativo del potencial reproductivo, el cual va a depender de la edad, así como de la raza con precocidad en la raza Yorkshire. La época también juega un papel significativo tomando en cuenta las altas temperaturas del verano, por lo que se consideraría la posibilidad de una mejor selección de los futuros reproductores en aquellos que lleguen a la pubertad durante los meses de invierno, pues presentan mayor desarrollo testicular en comparación con los que la presentan durante el verano (Fuentes et al. 1995).

Independientemente de la granja, se deben tomar en cuenta los factores siguientes:

Genéticos

Un individuo fenotípicamente normal puede ser portador de taras genéticas, que van a afectar la producción y reproducción de la explotación. Entre ellas podemos señalar la hipoplácia testicular, atresia anal, pezones invertidos, criptorquidia, hernias, entre otros.

La baja fertilidad y prolificidad pueden estar asociadas a factores genéticos heredables como la traslación entre los cromosomas 7 y 11 (Tarocco y Giannini, 1986).

También es importante seleccionar a los individuos sobre la base de la conversión de alimento, velocidad de crecimiento y espesor de la grasa dorsal, los cuales tienen un índice de heredabilidad de 0,30, el cual es considerado como un valor medio.

Sanitarios

Estados sanitarios deficientes que cursen con trastornos nutricionales, hipertermia, agentes infecciosos, entre otros, provocan anomalías en la estructura y número de espermatozoides, disminuyendo así la producción y calidad del semen (Martín, 1982). El control de las enfermedades infectocontagiosas que son transmisibles a la hembra durante el servicio, de una forma u otra inciden sobre los índices reproductivos de la granja.

La higiene de los reproductores machos no consiste solamente en mantenerlos en buen estado de salud, sino también en conservarlos enérgicos y vigorosos, en buenas condiciones de peso y libres de afecciones tanto articulares como musculares y pódales, que puedan interferir con la monta y disminuir la libido.

Reproductivos

Los éxitos de la IA se fundamentan en los resultados obtenidos desde el punto de vista reproductivo, determinados por verracos con alto porcentaje de hembras preñadas, camadas más grandes así como un mayor número de lechones nacidos vivos. El examen macro y microscópico del semen desde el punto de vista cualitativo y cuantitativo permitirá rápidamente determinar la probable fertilidad del macho, siendo desastroso introducir a los centros de IA, machos de escasa fecundidad o que padezcan de una u otra afección transmisible, ya fuese contagiosa o hereditaria.

La influencia del macho en la IA, resulta preponderante por el hecho de que extiende su acción a un gran número de hembras, marcando con su impronta hereditaria al correspondiente número de productos. No es pues, exagerado decir que de la elección de los machos depende todo el éxito de la explotación (Derivoux, 1961).

Fuente: Armando Fuentes – INIA. Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias & Razas Porcinas.


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