Oscuro y desalentador; así el panorama para los porcicultores quienes se crían y producen los 60 millones de kilos carne de cerdo al año que se consumen en el país y que representa el 90% de la producción nacional.
La Cámara Costarricense de Porcicultores denuncia que la importación de carne chilena, la cual ingresó de manera irregular debido a que no cuenta con las certificaciones de ley, no solo les está golpeando el bolsillo y esfuerzo de años, sino también pone en riesgo los 14 mil empleos que genera el sector a lo largo y ancho del país.
“Seis mil cerdos están esperando en las granjas para ser colocados en el mercado local, mientras que a la importación no le ponen trabas a nosotros nos exigen el máximo de requisitos para poder exportar y es por eso que ante el ingreso de carne, la nuestra no la podemos colocar”, dijo Renato Alvarado, presidente de la Cámara.
Además, explicó que a la fecha los porcicultores enfrentan pérdidas millonarias no solo por la venta, sino por los compromisos financieros que tienen con los bancos y debido a la situación no pueden asumir.
En cuanto al precio, Alvarado explicó que aunque el kilo en el mercado nacional está a ¢1.400, a ellos se los pagan a ¢1.200, de ahí la urgencia para que el gobierno los vea con ojos de misericordia y pare la importación, la cual provocó que en la última ingresaran 16 mil kilos.
Por su parte, el ministro de Agricultura, Luis Felipe Arauz, indicó que están buscando algunas soluciones, la cual incluye no prohibir la importación, más bien indicó que esperan enviar a Chile a un grupo de especialistas para que la certifique.
Otra medida que implementará el gobierno es que en las cárceles, hospitales y centros educativos se consuma más carne de cerdo, logrando así que los porcicultores coloquen los diferentes cortes.
CHANCHOS A LAS CALLES
“Si no podemos vender la carne de cerdo que producimos, en menos de quince días llevaremos los cerdos hasta la calles josefinas e incluso frente a Casa Presidencial para regalarle varios al señor Presidente y sus ministros, ya que no caben en la porquerizas y nos ponen obstáculos para poder venderla”, afirmó ayer Rivera.
Aunque la medida parece extrema, en la Cámara de Porcicultores insisten que la amenaza de enfrentar esta nueva crisis obliga tomar decisiones y acciones efectivas que tengan un impacto directo en el Ministerio de Agricultura, el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) y sobre todo haga reflexionar al mandatario Luis Guillermo Solis, sobre la necesidad de apoyar al productor nacional.
En pie de lucha

Con cada amanecer, entre la montañas de Higuerón en Cañas Guanacaste, don Rómulo Cháves, emprende junto a sus hermanos Néstor, Federico y Esteban, un nuevo reto para sacar adelante un proyecto de vida y cuya historia de trabajo, ilusión y lucha se construye cada día en la finca Cerdos El Cerro.
“No caer ante la adversidad”, es la consigna que se han marcado ahora más que nunca, debido a la crisis que enfrentan los porcicultores del país y que amenaza con un esfuerzo que se inició en 1982.
“La realidad es que la situación del cerdo se ha complicado, en estos momentos, el precio ha bajado hasta un 20%. Antes sacábamos 220 cerdos por semana para el consumo nacional, ahora con costos llegamos a los 150”, dijo don Rómulo.
Otra preocupación para los hermanos Cháves, es tener que despedir alguno de sus 25 trabajadores, debido a que el aumento en los costos de producción y crianza va en aumento, acompañado de los bajos precios en la carne, la cual no se ve llega al consumidor, quién muchas veces no sabe si está comiendo carne del extranjero que puede estar hasta un año en el congelador o la fresca y jugosa del país.
“Necesitamos que con la Ley de Etiquetado se identifique cuál es el cerdo que comen los costarricenses. Además, estamos perdiendo ¢200 por kilo de carne, ¢30 mil por cada cerdo, estamos muy preocupados por eso pedimos al gobierno nos ayude”, afirmó.
Los porcicultores indican que a los bajos precios, hay que sumarle el aumento en lo que comen los cerdos como maíz, soya y los suplementos nutricionales.
En medio de la adversidad y ante el grito de ayuda, don Rómulo dijo que ellos aprovechan los desechos del cerdo para producir electricidad y que tras un proceso se reutiliza el agua para regar el potrero hoy más que nunca debido al impacto del fenómeno de El Niño que golpea a Guanacaste.
“Queremos seguir generando empleo, desarrollo social y económico para el país, por eso esperamos que nos ayuden para salir adelante”, insistió.
Fuente: Diario Extra & Razas Porcinas.
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