Evitar la baja de producción por la infertilidad estacional de las cerdas

La porcinocultura es una actividad en la que las condiciones ambientales tienen un gran peso. Las cerdas se ven afectadas por las temperaturas elevadas en lo que parece ser una reacción a la ingesta voluntaria de alimento y su consiguiente efecto sobre el estado metabólico, más que a una alteración de los niveles hormonales.

El efecto del fotoperiodo es controvertido y, si bien desde las explotaciones tenemos claro que algo pasa, esto no es fácil de demostrar a nivel científico. Lo que sí está claro es que la salida en celo de las cerdas es peor en verano que en otoño e invierno y que además este hecho se ve agravado en nulíparas y cerdas de segundo ciclo.

¿Qué se puede considerar un día cálido o tropical? Puede ser subjetivo pues depende de los ojos con los que se mire y, como ejemplo, tenemos el trabajo de Auvigne, Leneveu, Jehannin, Peltoniemi y  Sallé (2012) donde nos indican que un día cálido es aquel en que la temperatura máxima supera los 25º C y tropical aquel en que la temperatura máxima supera los 32º C y la minima los 18º C. En estas condiciones que en España se podrían considerar normales y trabajando sobre 610.000 cerdas, encuentran que la infertilidad estacional suponía de media una bajada de 2,7 %, llegando al 7% en un cuarto de las explotaciones.

Ante la aparición de los primeros síntomas, debemos confirmar el diagnóstico presuntivo de anoestro mediante visitas a matadero con personal debidamente formado que, mediante la visualización de los ovarios, pueda evaluar la fase del ciclo sexual de cada cerda. En el mercado existe un kit comercial rápido y sencillo de detección de progesterona. Las cerdas cíclicas deberían dar al menos un resultado positivo cuando se analizan muestras de suero de cerdas supuestamente en anoestro con una separación entre analíticas de 10 días.

Las medidas precautorias necesarias, en general, serán de manejo y hormonales, además de nutricionales.

Manejo de los animales

A nivel de manejo, nuestros esfuerzos estarán encaminados a la reducción de la temperatura en el interior del galpón (cooling, vaporizadores…), ajustar en lo posible la condición corporal para maximizar la ingesta voluntaria de alimento en maternidad (seguir las recomendaciones de mínimos de cada genética) o retocar ligeramente (según criterio de los nutricionistas) los niveles de nutrientes en virtud de la reducción de la ingesta esperada.

Medidas a nivel hormonal

Debemos aceptar que no todas las cerdas que no manifiestan síntomas de celo están en anoestro, sino que pueden haber ciclado de forma más o menos silente. Otra modalidad de presentación del fallo reproductivo estacional es el retraso en la aparición de celo, que lleva de forma colateral a un desagrupamiento de las cerdas según intervalo destete cubrición y, por tanto, a una mayor presencia de cerdas en los grupos de riesgo a nivel de fertilidad y prolificidad (IDC>6 días).

El éxito de un tratamiento hormonal dependerá de la precisión del diagnóstico individual para cada caso: así, sabemos que una cerda en fase luteínica no será sensible a las gonadotropinas o incluso prostaglandinas, pero sí a los progestágenos, lo que las hace responsables de la sincronización; sin embargo, las gonadotropinas (PMSG + HCG) serán la primera indicación para la estimulación de cerdas en fase folicular o anoestro verdadero. La sincronización de al menos parte de la reposición durante la época estival se convierte en necesaria para garantizar el cumplimiento de los objetivos de cubriciones.

Cada técnico, basándose en sus conocimientos fisiológicos, podrá utilizar las hormonas como herramienta para maximizar el rendimiento reproductivo de las cerdas en conjunto con otras medidas de carácter general.

Fuente: Albéitar & Razas Porcinas.


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