Síntomas y Tratamiento de las Enfermedades en los Lechones
Muchas de las enfermedades porcinas saltan fácilmente a la vista, pero es imprescindible que el criador conozca en sus primeras manifestaciones los rasgos determinantes de cada una de ellas, a fin de tomar las previsiones del caso evitando así el progreso del mal, que en muchos casos llega a ser contagioso, haciendo peligrar toda la explotación. En los Lechones:
1) Lechones pelados:
Es ésta una enfermedad que lleva a la muerte a los lechones: los que nacen pelados o con muy poco pelo, con las pezuñas muy delgadas y quebradizas; también las paperas pueden acompañar a estos síntomas.
Para evitar este mal y prevenirlo, hay que dar a la madre, durante el invierno, alimento verde o heno de alfalfa. Durante los últimos dos meses del embarazo puede suministrársele, por cada cien kilos de alimento, de diez a veinte gramos de yoduro de potasio, suprimiéndose durante ocho días el tratamiento a mitad de esta medicación.
2) Lombrices pulmonares:
Por lo general solos los lechones son infectados por lombrices rojizas, filiformes, de uno a dos centímetros de largo, que se alojan en los bronquios; éstos se manifiestan por síntomas parecidos a los de la neumonía, o sea: tos violenta, segregación de la nariz y aguachamiento.
Como tratamiento, dan buenos resultados las inhalaciones con cloroformo; las únicas medidas preventivas consisten en separar los lechones jóvenes de los de mayor edad.
No hay un tratamiento efectivo para prevenir esta infección.
3) Raquitismo:
Es ésta una enfermedad de los lechones jóvenes. Si bien la causa concreta se desconoce, y como se caracteriza por una falta de solidificación de los huesos, probablemente se debe a un metabolismo imperfecto o a falta de sales minerales en la alimentación.
Los animales afectados están, por lo común, aturdidos y se vuelven panzones, se encorvan las piernas, tienen el lomo caído, el paso es inseguro y presentan hinchazón en la cabeza y en las articulaciones.
Para combatir el raquitismo hay que dejar al alcance de los lechones una mezcla de ceniza de madera dura, carbón de lefia y cal apagada; mezclar en la leche o demás alimentos de cada lechón una proporción de 0,12 a 0,60 grs. de calcio fosfotado precipitado, rebajarles la ración de raíz y administrarles harinas oleaginosas, harina de carne, leche y pastoreo de alfalfa o trébol.
4) Ulceraciones y llagas:
Cuando los lechones sufren fiebre y falta de desarrollo, aguachamiento, hinchazón del hocico o ulceraciones dolorosas en la boca y en la cara, pueden estar afectados por un germen que se encuentra en la tierra contaminada, germen que se aloja en las membranas de la beca y del hocico.
Como medida preventiva debe mantenerse a los lechones en corrales o cajones limpios y secos, no utilizados con anterioridad.
Darles en la cabeza un baño caliente, en un balde, con diez litros de agua hervida que contenga una cucharada de permanganato de potasio.
Las llagas ulceradas o gangrenosas se restriegan y se les aplica tintura de yodo, debiéndose punzar los abscesos.
5) Viruela de los lechones:
Los lechones de uno a cuatro meses, al ser atacados por esta enfermedad, aparecen decaídos, tristes, sin apetito, echados sobre el pecho o caminando con dificultad, lagrimean y a veces tienen fiebre; aparecen manchas rojas en el vientre y parte interior de las piernas, las que se transforman en ampollitas que, al romperse, dejan salir un líquido amarillento; al secarse estas lesiones se hacen costras.
Hay que aislar los lechones sanos de los enfermos, y a estos mantenerlos en lugares abrigados, instituir una alimentación a base de leche; al romperse las ampollas, bañar a los animales con una solución de creolina al uno por ciento, repitiendo el baño a los tres días; bañar las madres, desinfectar las instalaciones, cambiar la paja de nidos y camas; también se recomienda pulverizaciones con D.D.T. sobre la piel.
Fuente: Razas Porcinas.
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