Formas de evaluar y manejar el estrés en el manejo
La Evaluación Visual de Lesiones en la canal marca la incidencia de daños en la canal, como lesiones de piel (escoriaciones), pueden ser un buen indicativo para evaluar las condiciones de bienestar animal en el manejo previo al sacrificio.
Para esto, seguiremos el padrón de fotografías de lesiones de la canal, suministradas por el Meat and Livestock Commission, (1985b) que se fundamenta en una escala de cinco puntos (Fig.1) de acuerdo con la intensidad y severidad de las lesiones ( 0 e1= ausente a leve, 2 e 3= moderada, 4 e 5= severa).
Cuando la incidencia de lesiones atinge escalas entre (4 e 5) y (3 e 4) son consideradas inaceptables, debido al estrés causado a los animales y a la seria pérdida económica, durante la remoción de las lesiones, además de imposibilitar la exportación.
La supervisión del estrés en el manejo previo al sacrificio con los patrones del MLC puede ser utilizado, no solamente para determinar la incidencia de lesiones, bien como, para reconocer el tipo. Cuando las lesiones son causadas por peleas entre los cerdos, ocurre una mayor incidencia de lesiones en la región próxima a la cabeza y miembros anteriores (escápula). La presencia de lesiones localizadas en 6 las regiones del medio para el posterior, indica excesivo uso del bastón eléctrico, o aumento de la presión provocada por el limitador “restrainer”. En esta situación es común que los cerdos se suban sobre los animales del frente durante la fila india, en una tentativa de escapar, provocando arañones. En situaciones de malos tratos (violencia) provocados por la utilización de cadenas u otros objetos, las lesiones formadas, son fácilmente diferenciadas por su tamaño y forma, cuando comparadas a las lesiones causadas por mordidas o arañones entre los animales (Faucitano, 2000).
Hay correlación entre las escalas de lesiones y procedimientos de manejo inadecuado en las canales de cerdos (Barton Gade & Christensen,1996). Warriss et al. (1998a), en investigaciones con cerdos (n=5.500) faenados en cinco países en Europa, constataron que 63% de los animales poseían lesiones, de estos, 10% presentaban escalas inaceptables (3 y 4), además de elevados niveles de cortisol (15,1 y 20,6µg.100mL-1) y lactato (60 e 76mg.100mL-1), cuando comparados a los cerdos con escalas leve (cortisol- 11,9 µg.100mL-1 y lactato- 54mg. 100mL-1). La mayor incidencia y severidad de las lesiones fueron, cuando los cerdos poseían niveles elevados de estrés físico y psicológico.
Dalla Costa, (2006) evaluó en un matadero industrial en Brasil la presencia de lesiones en la canal, en la granja e durante el viaje hasta el matadero. Constató alta incidencia de lesiones, antes del embarque en la granja (56,8%). Estos porcentuales solamente aumentaron en las etapas posteriores, 78,1% (embarque), 89,1% (desembarque) y 95,8% (descanso en el matadero industrial). Fundamentándose en estos datos, se concluye que las condiciones de producción de cerdos en la granja, promovieron la mayor incidencia de lesiones. Este hecho puede haber sido causado por el efecto del sexo, ya que, el experimento fue realizado con hembras con peso promedio de 130Kg, pudiendo en esta fase manifestar celo, el cual modifica el comportamiento de los animales, desestabilizando la harmonía del lote.
Otro factor que puede haber contribuido para mayor incidencia de lesiones, es la presencia de cerdos en el mismo lote con comportamiento agresivo, que desestabilizan la harmonía, promoviendo peleas. De acuerdo con Terlown et al (2005) animales que presentan mayor reacción, deben tener un manejo diferenciado por el criador, como por ejemplo, retirarlos de los corrales (repetidamente), de manera de acondicionarlos a una mejor interacción.
Supervisar la incidencia y el tipo de lesiones, con auxilio de planillas es una evaluación fácil, sin embargo, los criadores y mataderos frigoríficos deben adoptar sus propias metodologías y establecer medidas prácticas correctivas, porque el buen manejo, sólo se establece con rutina de inspección.
Fuente: UNESP – WSPA & Razas Porcinas.
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